Cómo cultivar el Espárrago Blanco
Se adapta preferentemente a suelos sueltos o ligeros y sin esqueleto. Preparar un surco en forma de trapecio invertido de 15-20 cm de profundidad, 30 cm de ancho en la base y 40-50 cm en la parte superior, bien abonado con materia orgánica. La época óptima para el trasplante va de noviembre a abril. Las patas deben colocarse en fila única en el fondo del surco y separadas 30 cm entre sí (3 patas por metro lineal), teniendo cuidado de extender bien horizontalmente las raíces y cubrirlas inmediatamente con 5 cm de tierra. La distancia entre las filas varía de 150 a 200 cm. En el 1er año de plantación se cubre progresivamente el surco a medida que la vegetación crece, llegando a fin de año al nivel del suelo.
En el segundo año (principio de primavera) se deben añadir sobre la espárraguera otros 20-30 cm de tierra. Se formará un montículo, indispensable para un correcto crecimiento del espárrago blanco que necesita, para su óptimo desarrollo, un ambiente libre de luz. Para tener espárragos blancos también en la punta se puede cubrir la espárraguera con polietileno negro. Al finalizar la cosecha (final de primavera) eliminar el montículo de tierra y devolver el plano de campo horizontal. Se cubrirá nuevamente el año siguiente tan pronto como broten los primeros espárragos. Para el cultivo de verano y otoño, comportarse como para el espárrago verde (ver arriba). El espárrago blanco presenta respecto al espárrago verde un sabor mucho más delicado y menos marcado. Es muy apreciado, ya que al tener menos fibra que el verde, es completamente comestible.
En primavera, con el aumento de la temperatura, los brotes comienzan a desarrollarse formando los germinados que emergen del suelo. Cuando su altura es satisfactoria, antes de que la punta se abra, se pueden cosechar los espárragos. Es importante cortar el espárrago por debajo del nivel del suelo. La cosecha normalmente se prolonga durante unos 60-70 días, después de lo cual se recomienda interrumpir la cosecha para revitalizar la plantación. Los turiones no cosechados crecen en altura, abren las puntas y dan origen al follaje. La parte aérea, que alcanza en edad adulta hasta 1,5 m de altura, comienza la elaboración de las sustancias útiles absorbidas del suelo. En esta fase (verano) es importante realizar una fertilización, sobre todo a base de nitrógeno. El follaje a finales de otoño comienza a amarillear y cuando está completamente seco debe cortarse al ras del suelo y retirarse. Después de esta operación, se recomienda una abundante fertilización orgánica y un posible aporque para cubrir óptimamente el cordón productivo.